Un tipo que quiso ser artista. Recuerdo que a los 5 años ya usaba el lápiz para copiar la naturaleza. A los 11, saqué un curso por correspondencia de caricatura y animación. Como a los 14, Moncadal, un artista capitalino, me enseñó a usar el óleo, y en mis estudios secundarios, le tomé el gusto a escribir. Fulgores es un libro de esa época, poesía sin técnica y demodé. Cartas a mis hijos es también de esa etapa de mi vida, cuando me imaginaba que algún día tendría descendencia, y empecé a escribirles una serie de cartas. A los 15, ya soñaba con París, donde me veía estudiando arte. A los 24 llegué a la Ciudad Luz, no a cumplir mi sueño artístico, sino a continuar estudios especializados de ingeniería. La meta era estudiar al mismo tiempo arte, pero las matemáticas más avanzadas que usaban los franceses, me hizo dedicar casi todo mi tiempo a los números. No puedo decir que soy retratista ni escritor autodidacta, porque mi destreza en esas labores, se ha apoyado desde mi juventud, en libros que leí…

Esta pintura es al óleo. Es una técnica que imaginé desde joven. Al principio usé acetatos y vidrio para intentar una profundidad real, pero al final logré lo que anhelaba mediante el uso de plásticos transparentes. No tengo idea si el óleo sobre esta superficie durará mucho tiempo, pero los primeros que me fueron satisfactorios datan del 2010. Lamentablemente la foto, no muestra el encanto de la profundidad.

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